Denuncia de abuso sexual: “Para Pavón lo único que quiero es la cárcel”

«Después de abusar de mí Pavón me dejó ahí tirada, salió, apagó la música y gritó “¡Se terminó la fiesta!”, como si hubiera tomado lo que quería, ya estuviera satisfecho y listo. Como si nada», reveló Marisol Doyle.

«Aguanté demasiado, me sorprende seguir en pie después de todo lo que pasó. Pero me da fuerza la impotencia, saber que estas personas siguen viviendo como si nada hubiera pasado», dice Marisol Doyle (34).

La joven denunció a Cristian Pavón (24), delantero de Boca Juniors que volvió al club tras su paso por Los Ángeles Galaxy de la MLS, en la fiscalía de Alta Gracia, en Córdoba, jurisdicción donde ocurrió el hecho. Ahí declaró ante el fiscal Alejandro Peralta Otonello, que lleva adelante la investigación.

«Fue el 1° de noviembre de 2019 en una fiesta en Anisacate. Me invitó un amigo cercano a Pavón. Yo tenía una relación informal con su hermano, Rodrigo, y conocía a estas personas porque pertenecían al mismo círculo», explica en diálogo con Clarín.

La mujer es enfermera y, desde aquella noche, todo cambió. Tuvo que dejar atrás la vida que empezaba en Córdoba para regresar a la casa de sus padres, en General Pinto, al noroeste de la provincia de Buenos Aires. Perdió su trabajo y está bajo tratamiento psicológico.

Según relató, en esa fiesta se descompuso. «Había tomado alcohol y alguien me ofreció un cigarrillo de marihuana, como yo nunca había consumido estupefacientes, eso desencadenó en mi inestabilidad. Fui al baño y Pavón entró», recuerda Marisol.

Fue en ese baño en el que -relató- ocurrieron los abusos. «Los que estaban en la fiesta pensaron que estábamos teniendo relaciones consentidas en ese baño, después me contaron que les llamó la atención que tardara tanto tiempo. Pero no, ahí se produce el hecho», detalla la mujer. En su descripción habla del «forcejeo» y los «manoseos» previos a la agresión sexual que denunció el 25 de noviembre de 2020.

«Cuando pasó todo esto yo junté plata y me fui de Córdoba porque estaba completamente sola, las únicas personas que conocía estaban en el entorno de esa persona. Él para mí había sido un ídolo, alguien a quien admiraba, de club del que soy hincha», detalla Marisol, quien es representada por el estudio de Fernando Burlando.

Durante tres meses la joven soportó en silencio lo que había ocurrido. No se lo contó a nadie: «En febrero tuve una crisis nerviosa por lo que tuve que ser hospitalizada y, a partir de ahí, empecé a tener contención psicológica, pude procesar lo que me había pasado, recibí asesoramiento legal. Por eso me animé a denunciarlo, sin todo ese proceso no hubiera podido. Ahora estoy fuerte, no sé de dónde saco porque me están bombardeando», dice.

Marisol se refugió en su familia y en el gimnasio, como si la fuerza que le dan las pesas la hubieran ayudado a enfrentar el proceso judicial. Según consta en la justicia cordobesa, ella fue citada a declarar el 2 de diciembre. Aportó también conversaciones y chats que respaldan su testimonio, además de los informes médicos y psicológicos respecto de las secuelas que dejó el abuso.

El resto de las pericias quedaron suspendidas por la feria judicial y recién podrían reactivarse a partir del 16 de enero.

«Después de abusar de mí Pavón me dejó ahí tirada, salió, apagó la música y gritó “¡Se terminó la fiesta!”, como si hubiera tomado lo que quería, ya estuviera satisfecho y listo. Como si nada», se indigna Marisol.

La postura de Pavón
Por su parte, los abogados defensores del delantero negaron la acusación a través de un comunicado.

“La denuncia en contra del señor Pavón es falsa. Por ello, Pavón denunció oportunamente esta situación ante la Fiscalía competente de turno por la supuesta comisión de los delitos de extorsión y falsa denuncia. En esa denuncia, Pavón fue convocado como testigo y aportó todo lo que conocía sobre los hechos por él denunciados”, difundieron los abogados Gabriel y Gerard Gramática Bosch y Débora Ruth Ferrari.

Boca, a pesar del escándalo que generó la denuncia, lo convocó a las prácticas, aunque apartado del resto del equipo. Como fanática del club, esa decisión enojó a Marisol que publicó en redes sociales: «Esta persona no se merece estar en el club ya que por sus malos actos deberá responder ante la justicia ¿Por qué hacen oídos sordos?».

Para Pavón lo único que quiero es la cárcel
«Él dice que la denuncia es falsa, que yo mentí. ¿Cómo va a ser falsa si están las pruebas presentadas y la justicia está investigando?», se queja y cierra: «Lo de la extorsión no sé de dónde lo sacaron porque yo jamás hablé con él ni quiero nada suyo: para Pavón lo único que quiero es la cárcel, lo quiero preso, es lo único que quiero para sanar».

Según datos de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM), entre 2008 y 2018 se denunciaron 16 mil abusos sexuales sólo en la Ciudad de Buenos Aires. En ese periodo, las investigaciones por violaciones crecieron un 23%, mientras que los delitos contra la integridad sexual (otro tipo de abusos), aumentaron un 74%.

De ese total, el 88 por ciento de las víctimas, fueron mujeres. Y casi la mitad, niñas y adolescentes menores de 18 años.

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