La expiación de Sergio Massa y la confesión de Cristina Kirchner

OPINIONES
21 Noviembre 2022 – 21:28
El arribo de Massa aflojó la tensión financiera y cambiaria, pero a un costo altísimo.
SERGIO MASSA CRISTINA KIRCHNER MALVINAS

El arribo de Massa aflojó la tensión financiera y cambiaria, pero a un costo altísimo. Las Leliqs desde la salida de Guzmán hasta el 30 de octubre crecieron 2.163 billones de pesos (32% en 4 meses), ascendieron por encima de la tasa promedio de inflación, y muy por arriba de la evolución del tipo de cambio oficial. Peor aún, contra el dólar “blue” planchado, ha sido de estímulo para el “carry trade”. A una tasa de 6.3% mensual, el BCRA tendrá que pagar $560.000 millones por mes. De todos modos, nada podrá igualar los $ 1.2 billones acumulados de Sturzenegger, en solo 17 meses de gestión, que a $15.90 el dólar, acumuló una deuda- a la cotización $/u$s-, equivalente a u$s 75.000 millones entre Leliqs y pases.

El ajuste de Massa
Las nuevas medidas fiscales y monetarias facilitaron establecer un cierto control. Por podas y por exposición a la inflación. En el pasado mes de octubre las partidas del gasto público descendieron 20% en términos reales. Los grandes recortes se dieron en los subsidios de energía (alrededor de 30%). También en el rubro “otros subsidios”, que contiene una disminución de 63.5% por recortes en el financiamiento del “programa Pre Viaje”. El resultado arrojó un superávit de alrededor de $335.000 millones. Al insertar ingresos y gastos de capital del período, se registró un déficit primario de apenas $23.000 millones, lo que representa un desplome real del 95% respecto de igual período del año anterior.

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El Tesoro organizó un canje de deuda en pesos arrollador, que volvió más dóciles los términos de la deuda entre agosto y octubre, y comprimió elocuentemente la insistencia del automatismo de la emisión monetaria. Esto, en el contexto de noviembre, en que los bancos llaman todo el día a los clientes para ofrecerles préstamos con un CTF inconcebible. Por eso nadie los toma.

En otro orden de cosas, la consumación de la estrategia “dólar soja”, aportó un bálsamo que permitió adelantar más de u$s 8.000 millones en liquidaciones de exportaciones del complejo sojero y se obtuvieron más de u$s 5.000 millones por el mercado oficial de cambios, robusteciendo las deprimidas reservas netas del BCRA. La aproximación de Massa al FMI, permitió rescatar el desembolso pronosticado para septiembre y todo esto unido, viabilizó las metas del tercer trimestre 2022. Sin embargo, la situación externa sigue siendo muy complicada.

Pero la única verdad es la realidad. El ajuste fiscal de Massa se va complicando, ya que la necesidad de aumentar el gasto en bonos y planes sociales es un “must”. En el ínterin los choques monetarios 2022, estimularon vigorosamente el aumento de existencias de pasivos remunerados del BCRA, con lo cual el déficit cuasi fiscal devengado ya escala $ 564.000 millones por mes, representando 2.5 veces el déficit fiscal primario. Finalmente, la tasa de inflación encontró un techo entre 6/7% mensual, por encima de la tasa de inflación del primer semestre.

El plan Massa no resuelve la inflación en forma contundente, pero por ahora logra conservar estable sus límites. Últimamente, Massa vino a llevar la cruz que le dejó Macri cuando lo promovió en el Foro de Davos. Como dijimos en artículos anteriores, la herencia de Macri era humanamente irreversible, sin pandemia y sin guerra en Europa. Imagínese.

Hasta el momento los analgésicos vienen calmando el dolor, pero poder llegar a agosto 2023 será todo un reto que permanecerá invariable en el transcurrir de las semanas. Indiscutiblemente, el Gobierno tendrá que hacer mucho más. Las reservas del BCRA continúan siendo insuficientes y el horizonte es muy enredado, aún con desembolsos de importaciones fiscalizados y arrinconados, el BCRA tendrá que vender dólares en el mercado cambiario oficial, con algunos atenuantes de semanas de compra. Hacen falta alrededor de u$s 8.000 millones en los próximos 5 meses. El combate es ciclópeo con sequía, exiguas reservas, incertidumbre sobre el financiamiento del Tesoro en el mercado local, encumbrada nominalidad y riesgo progresivo en la oscilación política.

Si la economía no se sustentara, hasta Patricia Bullrich podría ser presidenta. Volvería la conjunción de la incompetencia y el complot. Un riesgo de magnitudes inconmensurables. Mauricio Macri quiso complotar yendo al FMI, pero el error fue que lo que se hizo fue tan malo, frente a todo el mundo, que demostró al gentío que no podía ser presidente. Si la economía se sostuviera hasta las PASO, disminuirían las oportunidades de lunáticos y nuevas chifladuras. Nos referimos a las variantes Delta y Ómicron que anuncio Cambiemos.

Lamentablemente se subestimó la amenaza del regreso del disparate político, lo cual no garantiza una Argentina serena. Hasta Cristina Kirchner lo reconoció en su alocución, dijo que lo que viene es muy complicado. No alcanza con reorganizar las sillas del Titanic. La herencia que Macri humanamente es casi irremontable. Solo un milagro de Dios puede ayudar a los damnificados por causa de su negligencia. Y si en cambio ganara el oficialismo, la constante campaña del elenco estable, amenaza a un peronismo vacilante, que podría ser víctima de quienes le vienen haciendo la vida imposible desde 2007. El club de la devaluación crece, quiere hacer valer los dólares fugados, para adquirir activos argentinos a precios vil. Allí paradójicamente están alcanzados los empresarios que apoyaron el experimento 2015-2019.

Suponiendo que gana la oposición, existen grandes riesgos en torno a la cuestión social. Si quitan los programas, cabe esperar un estallido social de magnitud. Habría que ver si le da el cuero a un presidente para aguantar muertos, como admitió Macri. Con los conceptos del libro ¿Para qué? la Argentina se puede convertir en un caos en menos de un año, como el gobierno boliviano de Jeanine Áñez. Los candidatos presidenciales que prometen encarar las reformas neoliberales con violencia multiplican el pánico de los inversores. A Macri ya lo conocen. Pero los candidatos esponsorizados por el ex presidente, coexisten hiperideologizados en un hibrido entre el post fascismo y un neoliberalismo anti democrático que mete miedo.

Massa y Cristina giro al pragmatismo peronista
En Davos, Macri posicionó a Massa como el próximo líder del PJ: “Me acompaña uno de los líderes más importantes de la oposición, Sergio Massa”, explicó el presidente, y agregó que cuenta con “serias posibilidades” de ser quien “conduzca el partido peronista en los próximos meses”(La Nación, 22 de enero de 2016)

… “con Néstor nos quedamos junto a Perón”, reafirmó Cristina. Ya lo había dicho el 24 de marzo 2021 en Las Flores. Una memoria admitida, consistente con: “La última vez que escuché que me dijeron pequeña burguesa fue en La Plata. “Yo no soy una pequeña burguesa. Yo soy una gran burguesa no me jodan más”. Aunque no es una novedad, siempre fueron verticalistas, incluyendo el periodo Menemista. “No se fueron con el Grupo de los 8”. Pero ambas menciones lucen inconsistentes con el espacio político que más preserva y protege a Cristina. Esta nueva referencia de cuando Montoneros y la JP (La Tendencia Revolucionaria) abandonaron la Plaza de Mayo el 1° de mayo de 1974, el día en que Perón los calificó de “imberbes”. Paradójicamente Patricia Bullrich se debe haber ido de la Plaza con Galimberti. Puede ser porque Perón ese día prometió que concretaría la liberación del país: “no solamente del colonialismo que viene azotando a la República a través de tantos años, sino también de estos infiltrados que trabajan adentro y que traidoramente son más peligrosos que los que trabajan desde afuera, sin contar que la mayoría de ellos son mercenarios al servicio del dinero extranjero”. ¡Que claridad tenía Perón!

El objetivo de derechizar la economía nombrando ministro a Massa desbarata el verdadero objetivo del bullying y las “corridas por izquierda” a Martin Guzmán. Massa vino para otra cosa. Cristina Kirchner, como decíamos, hizo “la gran Garrincha” (ámbito 17-08-22), amagó para la izquierda con el FMI, y salió por derecha. Muestra que aprendió de Perón y que es “réquete peronista”, a diferencia de una militancia ingenua que, al enfocarse en Alberto Fernández, Martin Guzmán y el FMI, fue funcional e hizo perder de vista el desastre que hizo Macri. ¿Dejaron que un desquiciado gobernara 4 años, nos endeudara con el FMI, y después de la pandemia y la guerra el problema estaba dentro del mismo FDT? – Los vigilantes de la virtud, la policía de la corrección progresista, dejaron naturalizar el debate del COVID que instalaron los medios y JxC, en lugar de hablar sobre la deuda con el FMI hasta 2022. El peronismo debería ganar las elecciones a menos que se repita otro apocalipsis zombi.

Los peronistas vienen a limpiar el caos de JxC porque-dado el desconocimiento del peronismo-en el exterior, la reputación de buenos administradores la conservan ellos. Ha sido útil el giro al pragmatismo para evitar que escalara la crisis autoinfligida, con las tiernas propuestas de patearle el tablero al FMI, “aplicando la épica setentista, de quienes se fueron de la Plaza, no de los que se quedaron”.

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

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Pablo Tigani
Por Pablo Tigani

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